sábado, 1 de septiembre de 2007


Un gusano, al igual que un virus, está diseñado para copiarse de un equipo a otro, pero este lo hace de manera automáticamente. En primer lugar, toma el control de las características del equipo que permiten transferir archivos o información. Una vez que un gusano esté en su sistema, puede viajar solo. El gran peligro de los gusanos es su habilidad para replicarse en grandes números. Por ejemplo, un gusano podría enviar copias de sí mismo a todos los usuarios de su libreta de direcciones de correo electrónico, lo que provoca un efecto dominó de intenso tráfico de red que puede hacer más lentas las redes empresariales e Internet en su totalidad. Cuando se lanzan nuevos gusanos, se propagan muy rápidamente. Bloquean las redes y posiblemente provocan esperas largas.

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